
Una fachada modernista del Ensanche, con molduras, flores de yeso y balcones de forja, no admite un repaso rápido a rodillo. Melilla conserva uno de los conjuntos modernistas más importantes de España, con buena parte de la obra de Enrique Nieto, y eso le da un valor especial a cada encargo de exterior en esa zona. Fuera del Ensanche, la mayoría de los trabajos para pintores en Melilla son de otra escala: pisos, portales, patios y locales de barrio.
En esta guía de la ciudad autónoma repasamos lo que se pide en cada barrio, lo que supone restaurar color en un edificio con ornamento y de qué depende lo que te cobra un pintor por pintar una casa. También te contamos qué tener en cuenta para planificar el plazo, ya que buena parte del material viaja en barco. Cuando quieras, puedes solicitar presupuesto indicando el barrio y el tipo de trabajo.
Esta es la parte de Melilla; lo general de pintores en toda España está en la portada.
Partidas de un presupuesto de pintura
Lo que cobra un pintor por pintar una casa en Melilla depende, como siempre, de los metros reales, del soporte y de los acabados. Sin embargo, en un edificio con ornamento la cuenta cambia por completo: una moldura o una ménsula exigen trabajo a mano, y un metro de esa fachada no tiene nada que ver con uno de pared lisa. Por eso conviene que este trabajo aparezca aparte, y no diluido en el conjunto.
En un piso corriente, los factores que más pesan son el estado de las paredes, si hay gotelé, y si la vivienda está vacía. Otro punto que debe aclararse es el material: si se necesita un producto concreto que no se encuentre en la ciudad, pregunta si su transporte está incluido. Y en lo fiscal, Melilla cuenta con el IPSI, de manera que pide que el documento indique si los impuestos que correspondan ya están sumados.
Encargos de pintura más frecuentes
En pisos y viviendas de barrio predominan los interiores completos, el repaso antes de un cambio de inquilino, y el alisado de paredes con gotelé. Las comunidades suelen encargar escaleras, portales y patios interiores, donde la falta de ventilación deja manchas que hay que tratar. Las fachadas de los bloques corrientes se hacen a partir de un acuerdo de junta, a menudo por tramos, y con especial atención a los balcones y a los cantos.
El Ensanche añade trabajos de otro tipo: recuperar el color de un edificio ornamentado y reparar molduras antes de pintar, con técnicas y tonos que no se eligen a la ligera. Los locales de esa zona se suelen pintar fuera del horario comercial. Y en el Sepes y alrededores del puerto hay naves y almacenes donde lo primero es tratar la estructura metálica, que sufre con el ambiente marino, y luego valorar los suelos.
Cómo encargar un trabajo de pintura
Si el edificio se encuentra en el Ensanche o en Melilla la Vieja, el primer paso no es llamar a nadie: es preguntar en la administración de la ciudad qué se exige para intervenir en esa fachada y qué colores se admiten. Con esa respuesta en la mano, describir el trabajo será mucho más fácil. Adjunta unas fotos de los elementos decorativos y del estado de los balcones.
Para un piso o una comunidad, bastan el barrio, la superficie, las fotos y la fecha deseada. Da margen de varios días en la fecha de inicio si se ha elegido un producto que llega por barco desde Málaga, Almería o Motril, porque esa línea también depende del estado de la mar. Encontrarás qué conviene exigir en cada tipo de encargo en servicios y en las preguntas frecuentes de la web.
Cuenta el encargo
Indica municipio, superficie aproximada, estado de las paredes y si es interior o exterior.
Se valora
Con esos datos se estudia el trabajo y se prepara una primera valoración.
Se revisa en el sitio
Antes de cerrar el importe conviene que se vean grietas, humedades y accesos.
Se fija por escrito
Partidas, manos, plazo y limpieza final quedan anotados antes de abrir el primer bote.
Municipios y barrios de Melilla con pintores
El tamaño de la ciudad hace que casi todo quede cerca, y eso beneficia a los encargos pequeños. Lo complicado llega en otros frentes: las calles estrechas de Melilla la Vieja, donde ni los vehículos ni los andamios lo tienen fácil; la densidad del Real, y el paso de peatones y comercios en el Ensanche. Si tu edificio está en una zona protegida, indícalo al describir el encargo: cambia el tipo de medios y de permisos.
Ensanche modernista
Plaza de España, Avenida Juan Carlos I y Héroes de España: fachadas ornamentadas, oficinas, comercios y fincas de varias plantas.
Melilla la Vieja y Mantelete
Recinto histórico y su entorno: viviendas pequeñas, escaleras estrechas y paredes muy expuestas al mar.
Barrio del Real y Concepción Arenal
Pisos y casas de una o dos alturas, patios interiores y escaleras de comunidad con mantenimiento periódico.
Cabrerizas, Batería Jota y Reina Regente
Viviendas en ladera, accesos con pendiente y fachadas que reciben el viento de frente.
Sepes y zona del puerto
Polígono del Sepes, muelles y sus alrededores: naves, almacenes y locales con estructura metálica que tratar.
Pintar según el clima y el tipo de edificio
Melilla tiene un clima mediterráneo seco, con pocas lluvias, inviernos muy suaves y una humedad ambiental alta por la cercanía del mar. Eso conduce a una degradación silenciosa: la sal se va depositando, el hierro se oxida y los yesos decorativos pierden firmeza sin que nadie lo note hasta que aparece una grieta. El viento acelera el proceso en las zonas abiertas al este, y por eso allí los productos de exterior deben tener mayor resistencia.
El edificio modernista merece una mirada aparte. Sus revocos antiguos y sus decoraciones de yeso necesitan respirar, y una capa plástica gruesa puede tapar los relieves y retener humedad en el interior. Hay que limpiar y reparar antes de aplicar pintura mineral o un acabado compatible. Los bloques de los barrios, con fachadas más sencillas y muchos balcones de hierro, piden un trabajo más directo: sanear, proteger el metal y repintar.
Preguntas frecuentes en Melilla
¿Cuáles son las 5 mejores marcas de pintura?
No hay una clasificación oficial, y la marca dice menos que la gama concreta dentro de ella. Antes que el nombre, mira en la ficha técnica el rendimiento, la cubrición, la resistencia al frote si es para cocina o pasillo y el contenido en compuestos orgánicos volátiles (COV).
Pide que marca y referencia consten por escrito: así sabes qué se aplica en tu pared. Si tienes dudas, pide consejo según la estancia: un pasillo, un baño sin ventana y una fachada no necesitan el mismo producto, por muy buena que sea la marca.
¿Se pueden pintar paredes con gotelé o con humedad?
Sobre gotelé se puede pintar si está bien adherido, aunque la textura sigue ahí; para una pared lisa hay que retirarlo o cubrirlo con masilla y lijar. Con humedad no conviene pintar sin resolver antes el origen: capilaridad, filtración o condensación.
La pintura antimoho ayuda en este último caso, pero no arregla una filtración, y una capa aplicada sobre un soporte mojado acaba levantándose. Si no está claro el origen de la mancha, conviene mirarlo antes de elegir producto, porque repetir el trabajo siempre resulta más caro que esperar unos días a que el soporte seque.
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